Cierre fiscal y contable: errores más comunes y cómo evitarlos
El cierre fiscal y contable constituye uno de los momentos clave para cualquier empresa, ya sea autónomo, pyme o gran compañía. No se trata únicamente de cumplir con obligaciones legales, sino de obtener una radiografía fiable de la salud financiera del negocio, facilitar la toma de decisiones y evitar sanciones graves.
Un error en este proceso puede derivar en una presentación incorrecta de impuestos, balances que no reflejan la realidad, pérdida de credibilidad ante inversores o bancos, e incluso sanciones por parte de la Agencia Tributaria. Por ello, la planificación, la revisión rigurosa y la utilización de herramientas adecuadas son factores fundamentales.
En este artículo explicamos en qué consiste este cierre, cuándo se realiza, los errores más comunes, cómo evitarlos, qué herramientas emplear y por qué es tan importante hacerlo bien.
¿Qué es el cierre fiscal y contable?
En esencia, hablamos de dos procesos estrechamente relacionados, que deben ir de la mano para garantizar coherencia entre la contabilidad y las declaraciones tributarias, pero tienen objetivos distintos:
- Cierre contable. Es el proceso mediante el cual la empresa cierra sus cuentas del ejercicio económico para determinar el resultado (beneficio o pérdida), elaborar el balance de situación, la cuenta de pérdidas y ganancias y demás estados financieros.
- Cierre fiscal. Es la fase posterior que se basa en la información contable ajustada para cumplir con las obligaciones tributarias: liquidar y presentar el impuesto sobre sociedades (o IRPF, en autónomos), el IVA, retenciones, modelos informativos, etc.
La diferencia principal es que el cierre contable refleja la realidad económica, mientras que el cierre fiscal traduce esa información al lenguaje tributario, aplicando los ajustes necesarios para calcular la base imponible.
Por ejemplo, el resultado contable puede diferir del fiscal por amortizaciones, provisiones o gastos no deducibles. Si no se distinguen correctamente ambos procesos, surgen errores que pueden derivar en sanciones o ajustes por parte de Hacienda.
Cuándo es el cierre del año fiscal
En España, el ejercicio fiscal suele coincidir con el año natural, por lo que el cierre se realiza el 31 de diciembre. No obstante, las empresas pueden establecer un ejercicio distinto siempre que sea de 12 meses de duración.
Los plazos clave a tener en cuenta son:
- Cierre contable: 31 de diciembre (o al final del ejercicio definido).
- La formulación de las cuentas anuales debe realizarse antes del 31 de marzo del año siguiente.
- La presentación del Impuesto sobre Sociedades se efectúa dentro de los 25 días naturales siguientes a los seis meses posteriores al cierre del ejercicio, normalmente en el mes de julio.
Durante el cierre fiscal de 2024, la Agencia Tributaria recaudó 294.734 millones de euros, un aumento del 8,4% respecto al año anterior, impulsado sobre todo por el IVA y el Impuesto sobre Sociedades. Dentro de este crecimiento, el Impuesto sobre Sociedades destacó con un incremento del 10,4% en el devengo, debido principalmente por la mejora de los beneficios empresariales y el aumento de la actividad económica.
Estos datos reflejan la magnitud del proceso y la importancia de realizar un cierre ordenado, ya que incluso un pequeño error puede tener impacto financiero o reputacional. Por tanto, planificar con antelación evita tensiones de última hora y reduce el riesgo de errores o discrepancias contables.
Errores más comunes en el cierre fiscal y contable
Errores fiscales
- Omitir ingresos o no registrarlos a tiempo.
- Cálculo incorrecto de impuestos. Por ejemplo, no aplicar bien los ajustes extracontables exigidos por la Ley 27/2014 del Impuesto sobre Sociedades.
- Registro de gastos indebidos o no deducibles.
- No presentar los modelos informativos o declaraciones obligatorias a tiempo.
- Confundir el resultado contable con la base fiscal sin los ajustes correspondientes. Ejemplo: amortizaciones fiscales distintas de las contables.
Errores contables
- Conciliaciones bancarias o de clientes incompletas.
- Errores en las cuentas. No hacer los asientos de regularización (existencias, provisiones, amortizaciones).
- Desajustes en el balance o en las cuentas de pérdidas y ganancias.
- Retrasar el cierre o dejarlo todo para última hora.
- Confundir criterios contables o aplicar mal los ajustes contables.
En resumen, los errores pueden venir tanto por omisiones como por registro incorrecto o por mala planificación. Además, estos errores se retroalimentan: un error contable puede derivar en un error fiscal.
Cómo evitar errores en el cierre fiscal y contable
Prevenir errores requiere metodología, control y apoyo tecnológico. Estas son algunas buenas prácticas recomendadas.
Planificar con antelación
Define un calendario de cierre y asigna responsables por área. Anticipar tareas como conciliaciones o ajustes evita prisas y errores de última hora.
Revisar periódicamente la contabilidad
No esperes a diciembre: realiza conciliaciones y comprobaciones mensuales o trimestrales para detectar inconsistencias a tiempo.
Usar un software contable y fiscal actualizado
Herramientas integradas y conectadas con la Agencia Tributaria facilitan la trazabilidad y reducen el riesgo de errores en el cumplimiento de obligaciones fiscales.
Contar con asesoría profesional
Los expertos fiscales o auditores externos aportan una visión objetiva y evitan contingencias por interpretaciones erróneas de la norma.
Aplicar una checklist de cierre anual
Revisar amortizaciones, conciliaciones, saldos, impuestos y modelos antes del cierre asegura trazabilidad y control.
Revisar la norma vigente
Finalmente, es fundamental mantenerse actualizado respecto a los cambios en la legislación contable y fiscal. Cada año pueden introducirse modificaciones en deducciones, amortizaciones, límites de gastos deducibles o presentación de modelos que afecten directamente al cierre. Por ello, conviene consultar fuentes oficiales (la Agencia Tributaria, el ICAC o el BOE) y formarse periódicamente en las novedades normativas.
Una correcta interpretación de la ley no solo evita sanciones, sino que permite optimizar el resultado fiscal dentro del marco legal, aprovechando todos los beneficios y deducciones disponibles.
Herramientas y recursos recomendados
Para facilitar el proceso de cierre y elevar la fiabilidad, conviene apoyarse en recursos específicos:
- Software de contabilidad integrado. Soluciones que incluyen facturación, contabilidad, fiscalidad y reportes, lo que permite cerrar de forma más ágil.
- Plantillas de checklist de cierre anual. Útiles para asegurar que ninguna tarea quede pendiente.
- Guías y manuales de cierre contable/fiscal publicadas por la AEAT o el ICAC.
- Servicios de auditoría o asesoría externa para una revisión técnica y objetiva.
- Formación constante en actualizaciones normativas y criterios contables.
- Herramientas de gestión documental para mantener facturas, contratos y extractos accesibles y verificables.
Además, en INFORMA, los balances de empresas ofrecen acceso a información fiable sobre la situación económica y patrimonial de cualquier compañía, incluyendo activo, pasivo y patrimonio neto. Con más de 720.000 balances actualizados anualmente en nuestra base de datos, facilitamos la verificación de datos de clientes y proveedores, apoyando un cierre contable y fiscal más preciso y seguro.
La importancia de un cierre correcto
Un cierre fiscal y contable bien ejecutado no solo garantiza el cumplimiento legal, también:
- Permite tomar decisiones empresariales sólidas basadas en datos reales: se puede analizar la rentabilidad, identificar áreas de mejoras o ajustar la estrategia del negocio.
- Evita sanciones y requerimientos tributarios.
- Mejora la credibilidad ante bancos, inversores y socios.
- Optimiza la carga fiscal dentro del marco legal. Permite identificar deducciones, amortizaciones correctas, aprovechamiento de diferencias entre contabilidad y fiscalidad.
- Facilita la planificación del siguiente ejercicio con una base contable fiable.
Además, una adecuada planificación fiscal y contable durante todo el año es clave para reducir el pago de impuestos y aprovechar al máximo los beneficios fiscales vigentes. Este enfoque complementa el cierre anual, que refleja los resultados de esa gestión previa y determina la posición real de la empresa ante la Agencia Tributaria.
En definitiva, un cierre mal realizado además de representar un coste inmediato (en tiempo, recursos y/o sanciones), puede comprometer la viabilidad futura de la empresa. Por el contrario, considerarlo como una oportunidad estratégica lo convierte en una palanca de valor.
Fuente:
empresaactual.com